Recogerse el pelo en una coleta, llevar un moño tirante o utilizar extensiones forma parte de la rutina habitual de muchas personas. El problema aparece cuando determinados peinados ejercen tensión de manera repetida sobre los mismos folículos y esa tracción se mantiene durante semanas, meses o incluso años.
En esos casos puede desarrollarse lo que conocemos como alopecia por tracción, una pérdida de cabello provocada por la tensión mecánica mantenida. En sus primeras fases, modificar los hábitos que están dañando el folículo puede ser suficiente para frenar su evolución. Sin embargo, si la tracción continúa durante demasiado tiempo, algunas zonas pueden llegar a sufrir un daño permanente.
Reconocer las primeras señales resulta especialmente importante porque muchas veces el problema empieza de manera discreta: algunos cabellos rotos alrededor de la frente, molestias después de llevar una coleta durante horas o una línea de implantación que poco a poco parece menos densa.
En este post trataremos los siguientes temas
¿Qué es la alopecia por tracción?
La alopecia por tracción es un tipo de pérdida capilar relacionada con una fuerza repetida sobre el cabello y el folículo piloso. Cuando tiramos del pelo de forma continuada para mantener determinados peinados, la raíz se encuentra sometida a una tensión que puede terminar alterando su funcionamiento.
No suele aparecer por llevar una coleta apretada un día concreto. El problema está principalmente en la repetición y en la intensidad de la tensión.
Las zonas afectadas dependerán del peinado y del punto desde el que se ejerce la tracción. Por eso, en algunas personas el problema comienza en la línea frontal, mientras que en otras puede aparecer alrededor de las sienes o en determinadas áreas del cuero cabelludo.
En mujeres, además, existen distintos tipos de pérdida de densidad que pueden afectar a zonas similares. Por eso, cuando existe un cambio visible en la línea de implantación resulta importante diferenciar una alopecia por tracción de otros problemas incluidos dentro de la alopecia femenina.
¿Qué peinados pueden provocar alopecia por tracción?
Cualquier peinado que mantenga el cabello sometido a una tensión importante durante periodos prolongados puede favorecerla.
Las coletas muy tirantes son uno de los ejemplos más conocidos, pero no son el único. Los moños tensos, algunas trenzas, las extensiones o determinados sistemas de fijación también pueden ejercer una fuerza continua sobre los folículos.
El riesgo depende de varios factores: cuánto tira el peinado, durante cuánto tiempo se lleva, con qué frecuencia se repite y si siempre se aplica tensión sobre las mismas zonas.
Entre las situaciones que conviene vigilar encontramos:
- Coletas muy altas o tensas utilizadas prácticamente a diario.
- Moños que obligan a estirar con fuerza el cabello.
- Trenzas excesivamente apretadas.
- Extensiones que generan demasiado peso o tensión.
- Peinados que producen dolor durante su colocación o mientras se llevan.
- Sistemas que ejercen tracción constantemente sobre la línea frontal.
- Alternar muy poco los peinados y someter siempre a los mismos folículos a tensión.
El cabello no debería doler por llevar un peinado. Si al terminar de recogerlo aparece sensación de tirantez intensa, dolor o molestias persistentes, es una señal de que la tensión puede ser excesiva.
Las primeras señales suelen aparecer cerca de la línea del cabello
La alopecia por tracción puede comenzar de forma progresiva, por lo que inicialmente es fácil no prestarle demasiada atención.
Una de las primeras zonas en las que puede apreciarse es la línea frontal y temporal, especialmente cuando el peinado tira del cabello hacia atrás.
Pueden comenzar a aparecer pequeños cabellos rotos, una disminución progresiva de la densidad o una línea de implantación que parece retroceder. Algunas personas también experimentan sensibilidad, picor, escozor o pequeñas lesiones en las áreas sometidas a mayor tensión.
Estas señales son especialmente importantes porque permiten actuar antes de que el problema se encuentre en una fase avanzada.
Los dermatólogos de la American Academy of Dermatology señalan precisamente que los peinados que tiran repetidamente del cabello pueden provocar alopecia por tracción y que mantener esa tensión durante demasiado tiempo puede llegar a producir una pérdida permanente. También recomiendan modificar el peinado cuando aparecen dolor, escozor, costras, cabellos rotos o retroceso de la línea capilar.
Puedes consultar sus recomendaciones sobre peinados y alopecia por tracción.
¿Las extensiones pueden provocar caída del cabello?
Las extensiones no tienen por qué provocar alopecia por sí mismas, pero pueden convertirse en un factor de riesgo cuando añaden demasiado peso o tensión al cabello natural.
También influye la forma de colocarlas, el tiempo durante el que se mantienen y el estado previo del cabello. Si una persona ya presenta menor densidad o un cabello especialmente frágil, la tensión adicional puede resultar más problemática.
Conviene prestar atención a cualquier sensación de dolor después de colocarlas. Una extensión correctamente adaptada no debería generar una tirantez continua ni provocar molestias en el cuero cabelludo.
También resulta aconsejable realizar descansos y evitar mantener permanentemente el mismo tipo de fijación sobre las mismas zonas.
¿Puede recuperarse el pelo perdido por tracción?
La respuesta depende fundamentalmente de cuánto tiempo lleva produciéndose el daño y del estado del folículo.
En las fases iniciales, la alopecia por tracción puede comportarse como una pérdida no cicatricial. Si se identifica el problema y se elimina la tensión, algunos folículos pueden recuperar progresivamente su ciclo normal.
Sin embargo, cuando la tracción se mantiene durante mucho tiempo, puede producirse inflamación crónica y finalmente daño permanente del folículo. En estas fases avanzadas pueden aparecer áreas con menor densidad donde la piel adquiere un aspecto más liso y resulta mucho más difícil recuperar el cabello perdido.
Por eso, actuar pronto puede cambiar considerablemente el pronóstico.
No es recomendable esperar a que aparezca una zona completamente despoblada para modificar los hábitos que están provocando tensión.
Cambiar de peinado también puede formar parte del tratamiento
Cuando existe sospecha de alopecia por tracción, una de las primeras medidas consiste en eliminar o reducir aquello que está causando el problema.
Esto puede implicar llevar las coletas algo más sueltas, alternar la dirección de los recogidos, descansar de las extensiones o cambiar la manera en que se realizan determinadas trenzas.
No significa necesariamente renunciar para siempre a esos peinados. El objetivo es evitar que los mismos folículos estén sometidos continuamente a una fuerza excesiva.
También conviene tratar el cabello con suavidad durante este periodo, evitando sumar otros factores de daño como una manipulación agresiva o un uso excesivo de herramientas de calor.
Si, pese a cambiar los hábitos, la densidad no mejora o continúa reduciéndose, es recomendable estudiar si realmente estamos ante una alopecia por tracción o existe otro tipo de pérdida capilar al mismo tiempo.
No todas las entradas o pérdidas de densidad son por tracción
Que una persona utilice habitualmente coletas o extensiones y observe menos densidad en la zona frontal no significa automáticamente que esa sea la única causa.
La alopecia androgenética femenina, algunas alopecias cicatriciales y otros procesos pueden producir cambios en zonas similares.
Por ejemplo, una mujer que percibe que su línea frontal está retrocediendo puede pensar inicialmente que se debe a los recogidos, cuando en realidad existe otro tipo de alopecia que necesita un abordaje diferente.
Aquí cobra especial importancia el diagnóstico.
Mediante un diagnóstico microscópico capilar podemos estudiar el cuero cabelludo y observar elementos como el grado de miniaturización, las unidades foliculares, las características del tallo y posibles signos inflamatorios.
¿Cuándo conviene consultar?
Una sensación puntual de tirantez después de un peinado demasiado apretado puede solucionarse simplemente modificándolo. La situación cambia cuando aparecen alteraciones repetidas o visibles.
Conviene realizar una valoración si observas:
- Retroceso progresivo de la línea del cabello.
- Menor densidad en sienes o zona frontal.
- Cabellos rotos de manera frecuente alrededor de la implantación.
- Áreas concretas en las que el cabello ha dejado de crecer.
- Dolor o sensibilidad recurrente al llevar determinados peinados.
- Inflamación, costras o alteraciones del cuero cabelludo.
- Falta de recuperación de la densidad pese a haber dejado de ejercer tensión.
También merece la pena consultar si no tienes claro si realmente se trata de alopecia por tracción. Una misma persona puede presentar más de una causa de pérdida capilar al mismo tiempo y el tratamiento dependerá de lo que esté ocurriendo en cada caso.
Diagnóstico de la alopecia por tracción en Madrid
En Just One by Dra. Morante valoramos los distintos tipos de pérdida capilar en nuestros centros de Madrid, estudiando tanto el patrón de caída como el estado del cabello y del cuero cabelludo.
En una alopecia por tracción inicial, identificar y retirar el factor que está produciendo tensión puede resultar fundamental. Cuando la pérdida está más avanzada, el objetivo es conocer en qué estado se encuentran los folículos y determinar qué opciones pueden plantearse.
Si utilizas habitualmente coletas, extensiones o peinados tensos y has empezado a observar cambios en la densidad, puedes contactar con nuestro equipo en Madrid para realizar una valoración.
Cuanto antes se identifique el origen de la pérdida capilar, mayores serán las posibilidades de evitar que siga avanzando.


