Con la llegada del otoño muchas personas empiezan a encontrar más cabellos de lo habitual en la ducha, el cepillo o la almohada. Es fácil asociarlo directamente al cambio de estación y asumir que se trata de algo normal, pero la realidad es algo más compleja. Puede existir una variación estacional en el ciclo del cabello, aunque no toda caída que aparece entre septiembre y noviembre debe explicarse únicamente por el otoño.
La cantidad de pelo que vemos caer es solo una parte de la información. También importa cuánto tiempo lleva ocurriendo, si la densidad parece haber cambiado, si aparecen zonas más claras o si el cuero cabelludo presenta picor, dolor, inflamación o descamación. Por eso, cuando la caída llama la atención, conviene observar el conjunto y no quedarse únicamente con el número de cabellos que vemos cada día.
En este post trataremos los siguientes temas
¿Es normal que se caiga más el pelo en otoño?
El cabello no crece de manera continua. Cada folículo atraviesa distintas fases: una fase de crecimiento, una fase de transición y una fase de reposo tras la cual el tallo termina desprendiéndose. Por eso es completamente normal perder cabello a diario. Si quieres entender mejor qué cantidades pueden considerarse habituales, ya explicamos en el blog cuántos pelos se caen al día y cuándo esa pérdida empieza a resultar preocupante.
A lo largo del año pueden producirse pequeñas variaciones en el porcentaje de cabellos que se encuentran en cada fase. Algunos estudios han observado una periodicidad estacional, con un mayor número de cabellos entrando en fase telógena al final del verano y una mayor percepción de la caída durante las semanas posteriores. Esto ayuda a entender por qué septiembre y octubre son meses en los que muchas personas sienten que “se les cae más el pelo”.
Ahora bien, estacional no significa automáticamente irrelevante. Una persona puede coincidir con ese periodo del año y, al mismo tiempo, estar desarrollando un efluvio, una alopecia androgenética, una alteración inflamatoria del cuero cabelludo o una caída relacionada con factores nutricionales, hormonales o médicos. Cuando hay dudas, un diagnóstico microscópico capilar permite valorar la densidad, la miniaturización y el estado del cuero cabelludo con mucha más información que la simple observación del pelo que encontramos en el cepillo.
Caída estacional y efluvio telógeno no son exactamente lo mismo
A veces utilizamos ambos conceptos como si fueran equivalentes, pero conviene separarlos. El efluvio telógeno aparece cuando un número mayor de folículos de lo habitual pasa de forma relativamente sincronizada a la fase de reposo. El desencadenante puede ser muy diferente de una persona a otra: una enfermedad, fiebre alta, una operación, estrés intenso, cambios hormonales, una dieta muy restrictiva o determinadas medicaciones, entre otras posibilidades.
En estos casos es frecuente que exista un desfase entre el desencadenante y la caída. Por eso alguien puede empezar a perder mucho pelo en octubre y que el origen esté en algo que ocurrió meses antes. La fecha de inicio, la evolución y los acontecimientos de los meses previos son datos importantes cuando hacemos una historia clínica capilar.
La propia investigación dermatológica ha estudiado la estacionalidad del ciclo piloso. Un trabajo publicado y recogido en PubMed sobre la estacionalidad de la caída en mujeres observó variaciones anuales en la proporción de cabellos en fase telógena. Es una referencia interesante para comprender que el ciclo del pelo puede variar con la estación, pero no sirve para diagnosticar de forma individual por qué una persona concreta está perdiendo cabello.
Señales que no conviene atribuir simplemente al otoño
Una caída algo mayor durante unas semanas puede formar parte de una variación temporal. Sin embargo, hay situaciones en las que es aconsejable mirar más allá del calendario. Nos interesa especialmente saber si la pérdida se acompaña de cambios visibles en la densidad o de síntomas en el cuero cabelludo.
Conviene solicitar una valoración si observas, por ejemplo:
- una caída intensa que se mantiene durante varias semanas y no muestra tendencia a disminuir;
- una raya cada vez más ancha, entradas que progresan o zonas concretas con menos densidad;
- aparición de placas sin pelo o áreas claramente delimitadas;
- picor, dolor, ardor, inflamación, descamación intensa o lesiones en el cuero cabelludo;
- un cambio progresivo en el grosor del cabello, aunque no veas grandes cantidades de pelo caer;
- pérdida de cejas u otras alteraciones asociadas.
En mujeres, además, una pérdida difusa puede convivir con patrones de miniaturización o con distintos tipos de alopecia. Por eso en Just One contamos con una unidad específica de alopecia femenina orientada precisamente a diferenciar las causas y decidir cuándo basta con seguimiento y cuándo es necesario iniciar tratamiento.
¿Qué puedo hacer si noto más caída del pelo en otoño?
Lo primero es evitar reaccionar con prisas. Cambiar de champú cada semana, empezar varios suplementos a la vez o añadir tratamientos sin saber cuál es la causa hace más difícil valorar qué está ocurriendo y, en muchos casos, no resuelve el problema de fondo.
Durante estas semanas sí puede ser útil mantener una rutina sencilla y poco agresiva: lavar el cuero cabelludo según sus necesidades, manipular el pelo mojado con delicadeza, limitar la tracción de peinados muy tensos y asegurar una alimentación suficiente y variada. Si el cabello está cayendo, lavarlo no provoca la caída: durante el lavado simplemente se desprenden tallos que ya estaban en una fase final del ciclo.
También es importante recordar que no existe un único tratamiento válido para toda caída. En nuestra página sobre tipos de tratamientos capilares explicamos por qué la elección depende del diagnóstico, la historia clínica, el estado del cuero cabelludo y el tipo de alopecia o efluvio que presente cada paciente.
¿Cuándo tiene sentido estudiar la caída del cabello?
Si la caída es reciente y leve, observar su evolución durante unas semanas puede ser razonable. Pero si la pérdida es intensa, se prolonga, aparecen cambios de densidad o existe cualquier síntoma asociado, esperar varios meses únicamente porque “es otoño” puede retrasar un diagnóstico útil.
En una consulta capilar se valora el patrón de pérdida, los antecedentes, la medicación, posibles desencadenantes recientes y el estado del cuero cabelludo. La tricoscopia permite además comprobar si existen signos de miniaturización, inflamación u otras alteraciones que a simple vista pueden pasar desapercibidas. Dependiendo del caso, el estudio puede completarse con otras pruebas.
En Just One by Dra. Morante realizamos esta valoración en nuestros centros de Madrid. Si este otoño has notado una caída diferente a la habitual o sientes que tu cabello está perdiendo densidad, puedes contactar con nuestro equipo para valorar tu caso. Saber por qué cae el cabello es el primer paso para decidir si realmente necesita tratamiento y cuál puede ser el más adecuado.


